miércoles, 9 de mayo de 2012

Ahogándose el relato del viejo


¿No te has sentido ahogado por la superficialidad con que los tiempos corren, cuando ya ni siquiera el romanticismo de las viejas historias de los viejos tiempos de nuestros ya viejos padres  y sus ya viejos recuerdos son atractivas? 

Con respecto a lo último… ¿Dónde comenzaba la historia?, ¿Quién será el encargado de contarla? Nuestros viejos mueren sin poder verter su experiencia en las nuevas generaciones y sin que ellas, aun cuando la escuchan, la valoren como tal. Así es como el mundo se ha hecho pedazos.

Aun cuando el mundo gira tan velozmente entre los hombres y sabemos darle más velocidad todos los días, no somos capaces de saber con exactitud donde parará ni sus revoluciones futuras.

El punto es… ¿Qué valores te gobiernan?, ¿Vives como piensas?

Vivo en una vida prestada... Las desilusiones me matan día a día... las alegrías me reviven.

Mientras miro con atención el desarrollo de la vida, mas me doy cuenta de que nosotros estamos para frenarla. 

¿No sería mejor que empezáramos todo de nuevo y conversáramos de las experiencias positivas, repetirlas y anticiparse a lo que nos causó daño en algún momento?, ¿no sería mejor que educásemos a los niños para que cuando sean nuestra imagen, sea la imagen positiva y no el monstruo de la cena?, ¿Conversemos mejor antes de discutir y discutamos sin tener que ponernos a pelear?, ¿verdad que aun tienes un poco de amor propio y no quieres hacerte daño con las drogas, el alcohol o la mentira?, ¿Qué sería de ti o de mi si no tuviésemos la palabra Paz en el recuerdo, en el adn?, ¿comenzamos de nuevo?, ¿desarmamos las ciudades?, ¿creamos una sociedad nueva?.

Seguro nuestro universo es parte de algo muy parecido a una taza de café.

Caminamos por senderos hechos para convivir con el medio ambiente; y tan mal agradecidos somos que esos mismos senderos que soportaron nuestro andar, ahora los cementamos y los dejamos sin poder respirar.

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